Análisis de “La noche boca arriba”
Julio Cortázar
Cortázar fue un escritor, traductor e intelectual argentino y
de ninguna manera la representación simbólica de un
territorio de Bélgica. Fue un innovador
literario en el mundo hispano y el más maestro
del relato corto. Y es precisamente en La noche boca arriba donde logra un
contexto fantástico e incentivador de la imaginación en el que un solo
personaje existe en dos ambientes muy distintos. Haciendo capaz de atrapar desde
el comienzo para descubrir su desenlace.
La noche boca arriba describe un día en el que un
motociclista despierta un poco tarde e inicia su paseo. En el transcurso se
entretiene con el cautivador paisaje de la vía, sin percatarse que una señora,
pese a estar en luz verde, causa un accidente en el cual él resulta herido y es
enviado a un hospital. Mientras pasa por su proceso de recuperación, se traslada
a lo que cree que es una pesadilla en la que es un indio moteca perseguido por
los aztecas con intenciones de acabar con su vida. Es una pesadilla bastante
profunda y pese a que despierta, sigue regresando a ella. Esto hace que el
personaje sienta confusión, miedo y zozobra. El protagonista en tantos intentos
por despertarse de la pesadilla, se percata de que está despierto, es decir, la
pesadilla en la que será sacrificado por los aztecas es su realidad, que el ser
un joven motorizado y estar en el hospital fue el sueño.
El autor en este relato nos sorprende con un comienzo habitual
y real, para luego adentrarnos en la fantasía. Logra compaginar dos épocas
distintas despertando la imaginación e intriga del lector, sin confundir por su
claro desenlace y descripción. Más allá, nos deja claro que los sueños son un
cohete a cualquier lugar del mundo y época, aún sin nunca haber imaginado lo
que soñaremos.

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